Y después de todo eso – la lluvia
Cuando ya sabíamos leer en el libro de la permanencia
y en el libro de la separación,
cuando ya conocían nuestros cabellos todos los vientos
y nuestras horas dulces, libres,
corrían entrenadas
en el estadio del tiempo.
Después de todo eso – la lluvia.
Un mar grande y salado
vino hacia nosotros, tartamudeando
con gotas dulces y pesadas.
Y después de todo eso – la lluvia
Mira, también nosotros, como ella,
caemos juntos
hacia la que nos acoge y no recuerda.
hacia la tierra primaveral.
DEL LIBRO: POEMAS 1948-1962