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Revista de Poesía y Arte ISSN 2735-7627, Otoño Año 3. Nº8, junio 2022

La cortesana

Por él fui

la viña

que sirvió 

las gotas rojas sobre

la piel.

Fui la acompañante

y la dama,

la cortesana sabía 

de otro tiempo.

Fui la entretención

y la anfitriona 

que te llevó a pasear

y a comer granadas.

Me recosté para que él se deleitase,

dormí sin esperar volver a verlo.

Puse mi mano sobre su cabeza,

yo, la impura.

De él fui la ama

y la sirviente,

la pitonisa y la desaparecida.

¿Y qué será de él, ahora que partió?

Será el trazo de una letra,

la lengua que no conozco,

la fábula encarnada,

la sed, la falta,

la luz de otro amanecer.

Los días serán tristes, porque él se fue.

La sombra que no camina más,

la voz que se mezcla a los murmullos de los ríos, 

niebla en vez de rostro,

y yo, que de él fui la escogida,

dejaré que se enfríen las carnes, 

que se sequen los capullos de seda,

los frutos en las cestas,

y el horizonte quedé extendido,

como las sábanas 

de mi lecho vacío.

(Marco Polo e a Princesa Azul, 2008)