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Revista de Poesía y Arte ISSN 2735-7627, Otoño Año 3. Nº8, junio 2022

La luna

(Kuu)

La fuente de mi canto

En el gélido viento del norte

¿Acaso no depositará su rocío

En el alma de mi pueblo?

Aquí, en las nieves del norte,

Acaso el mirto perfumado

No florece entre las rocas

De los valles umbríos,

La lengua de nuestro pueblo

Que como riachuelo plácido

Cruza sosegado las praderas 

O bajo el cielo dorado,

Ajeno a  su belleza,

Sin estridencia en su voz,

Sin conocer su fuerza,

Es como el trueno en el cielo,

Como el rugido del mar:

¿No podría la lengua de este pueblo

En el viento del canto 

Elevarse hasta el cielo

Y buscar en él la eternidad?

Así inicio yo mi canto

A los astros del azul, 

Del diáfano cielo, mientras 

Contemplo con gozo desde

Esta tierra la otra patria;

A ti te canto, oh luna, 

Que reinas en la noche,

Que brotas del seno 

De las nubes, como una flor 

De su capullo, con tu blanca

Cara alegre, bajo el cielo,

Del que los astros ardientes

Se precipitan ante ti  

En la niebla tenebrosa.

Así tú, espíritu humano

Flotas en esas brumas,

Cuando tu pensamiento

Va en pos de Dios

Debajo de las estrellas. 

(1818)

(Trad. Albert Lázaro-Tinaut)