La foto de un recién nacido en un marco de madera. Seis copas relucientes de cristal. Una la rompió mi hermano. ¿O fue un duendecillo brotado de un rosal?
Una caja de música que perdió a su bailarina. Cinco copas relucientes de cristal. Una la rompió mi abuela. ¿O fue la sirenita de pelo blanco que se cortó su cola por amor?
Un llavero roto en forma de corazón. Cuatro copas relucientes de cristal. Una la rompió mi padre. ¿O fue el rey sabio que no llevaba traje y todo lo que tocaba lo convertía en oro?
Una bolsa de peladillas rancias. Tres copas relucientes de cristal. Una la rompió mi madre. ¿O fueron los dedos congelados de la reina de las nieves?
Un libro apolillado con páginas arrancadas. Dos copas relucientes de cristal. Mi abuelo no supo cómo una se rompió. ¿Fue culpa de la voz atronadora de un gigante o del canto agudo del ruiseñor?
Una copa de cristal olvidada. Si soplas sobre ella, todos los tesoros se desvanecen. Y en la vitrinita sólo queda la foto descolorida y arrugada de una bruja en un marco oxidado. ¿O son tres hechiceras entremezclando hilos dorados y lana negra? ¿O es un reloj de arena?
El mundo al revés, 2024