Mujer fatal
que estás en los cielos.
Santificado
sea tu nombre.
Irredenta pecadora.
Adalid de las infieles.
Maldita entre
todas las mujeres.
Hágase tu voluntad,
magnicida del amor,
torturadora
del sentimiento.
Venga a nosotros tu reino.
Perdona mis ofensas
como yo olvido
tus deslices.
¿Por qué me forjaste
de lo inanimado
consagrando mi cuerpo
con la linfa que corre
por tus venas?
¿Por qué insuflaste vida
al frágil corazón
de un golem o un esclavo?
Mujer fatal,
súcuba de Belcebú,
Ángel exterminador
que sigues a mi lado
sin estar,
pensando en alguien
sin rostro a quien ya odio.
Que la pasión
que me consume
sea el pan nuestro
de cada día.
Y déjame caer
en la tentación,
mujer fatal,
que bajaste al infierno
a buscarme.
Y no miraste atrás
por descuido,
como Orfeo.
Y déjame caer
en tu tentación,
vocera del vicio
y la perversión,
instigadora
de la sodomía.
Que con tu tiranía
me libraste
de la dicha absoluta.
Llena eres de gracia
y de desgracias.
Mujer fatal
que estás en mis sueños.
Y cuando despierto,
sigues envejeciendo
a mi lado.
Mujer fatal
que bajaste al infierno
a buscarme.
Y allí te quedaste.
Protegiendo de las llamas
al fruto de tu vientre.
Follar por amor, amar por placer (2026)