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Revista de Poesía y Arte ISSN 2735-7627, Año 6. Nº12, febrero 2026

Teoría del amor verdadero

Pues sería mejor prestar oídos a los mitos sobre los dioses
que caer esclavos de la Fatalidad de los físicos.

Epicuro.

Tu armazón biográfico esconde mil secretos

de los que me alimentaría para saciar mi hambre:

para empezar tu fecha de nacimiento

el rostro idéntico para una vida entera

las caricias de la madre que te ha tocado.

Luego la precisa coordenada espacio-tiempo

que te contenga bien delimitada

entre tu olvido y mi memoria.

Y todos los sucesos que te forjen exteriormente

documentos públicos en que yo pudiera bucear

(tu primera palabra y tu primera regla

el divorcio de tus padres, el funeral de tu mejor amiga

el nacimiento de tu hijo

que no será el mío).

También los que no tengan razón de estar ahí

por simple juego de contradicciones electivas

(mi muerte trágica en cualquier guerra

tu agonía de peste, cáncer o tuberculosis).

Y sobre todo esos entrañables y morbosos interrogantes

que interesarían a cualquier amante real

(el pensamiento inconfesable que te empujó a escribir

el sabor de tu saliva

tu última mentira, tu postrera duda

el primer hombre con quien hiciste el amor

que tampoco fui yo).

Aunque sólo la metafísica de tu cuerpo

me dejaría verte en un cometa o un microscopio:

los huesos frágiles fundiéndose con la tierra

la piel ajada renaciendo en un nuevo ser

los ojos voladores que estén donde estén

seguirán alimentando vanas esperanzas

las evoluciones inmemoriales de tu sonrisa

el austero destino de tus entrañas

y los intrincados caminos de las reencarnaciones

por donde se desintegre tu alma.

Pero únicamente el secreto de tu genética fantástica:

desenterrar de tu código más íntimo

una gotita de ácido desoxirribonucleico

diseñar en tres dimensiones

las 50.000 posibilidades de tu primera molécula

descubrir en qué porción de cromosoma 21

se esconde tu enfermedad bipolar

(ya no el hecho de colocar las cartas boca arriba

o de profetizar el orden o el final de la jugada

sino de dilucidar la fórmula que organiza tu baraja)

apagaría mi sed

definitivamente.

Apologías de las sombras (2016)