mi madre intentando salvar una tórtola herida
de nuestro jardín.
Pero cuántas aves muertas desde el principio, madre
y alas arrancadas
desde que me diste a la turbia claridad de estar vivo.
Yo mismo volé para venir a hoy y escribir esto
herido y curado de muchos días.
Cuántas vendas inútiles
para alas que deben perderse
y cuánto vuelo hasta el polvo.
Esta tórtola está muy mal
no se salvará -dices despacio-.
Este día ya voló lejos
con todas nuestras heridas y tiernas cicatrices
y yo apenas amarré una tira de cartón ahí,
toqué la pequeña sangre y la fugacidad
el imposible quedarse y las garras felinas.
Toqué entonces la guerra animal
y la evolución de la especie.
Esta tórtola es también mis manos clavadas
y la impotencia de mi madre.
Toqué, tocamos
la muerte rotunda.
Si un pájaro sangra
se prueba el dolor del mundo.