He perdido los minutos, las horas
herido de silencio
hojeando las páginas celestes
descubriendo el enigma de tu engendro.
Sus muecas verdes y burlonas
acaparan mi mirada
surgen de sus faldas amurtilladas
risas disfrazadas de peces, de conejos,
de machos cabríos.
Soy un ave, desplumado,
tratando de vestirme con la bruma.