Frágiles barquillas eran nuestras ansias.
El mar interno, tormenta
Anguila desbordada
Pez herido huyente
Nube solazada de tanta agua.
Allí o allá en el centro de la una mano
Húmeda y salada
Anclada por langostas
Se alzan lágrimas de volcán herido.
Aquí estoy creciéndome los ojos
El corazón debajo de montañas.