Después del último resplandor
una llamarada azotó la tierra,
y se hizo el silencio entre los muertos.
Aún se escuchan
zumbidos de abejas
entre ruinas apocalípticas.
La primavera quiere persistir
en su empeño de vida,
colmenas cuelgan entre escombros,
de una ciudad fantasma.
Pequeñas flores se asoman
entre las cenizas
y a lo lejos,
hombres que vienen caminando