Esos cubículos iluminados
que, cada siete u ocho minutos, pasan,
que, igual que días entrando en la noche, van,
como quien no tiene otra opción, llevándonos,
juntos acá, mirándonos de reojo.
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Esos cubículos iluminados
que, cada siete u ocho minutos, pasan,
que, igual que días entrando en la noche, van,
como quien no tiene otra opción, llevándonos,
juntos acá, mirándonos de reojo.