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Revista de Poesía y Arte ISSN 2735-7627, Año 6. Nº12, febrero 2026

José

El ángel que vino anoche
me pidió que dejara de ser yo.
Que saliera a oler las piedras,
a sorber el mar y bizcar las nubes.
Me dijo que las risas serían mi almohada
y que mi cara,
convertida en puño y sangre
sería vertida como vino
en la copa de los dioses.
El ángel que vino anoche
me prometió el silencio,
me prometió el olvido
y la soledad.
Me prometió ser el primero de los muchos
que nunca serán recatados
de la ruina de la historia.
Esos que nunca serán saciados
con la venganza del tiempo.
El ángel que vino anoche
me arrebató lo imprescindible,
y me largó a un viaje de tristezas
y certezas encomilladas.
El ángel que vino anoche
me arrancó el corazón,
lo desangró entre sus manos
de ángel…,
y lo puso a secar
junto a una luz azul
que poco a poco
se va extinguiendo,
ahí,…en el vientre
de la mujer que amaba,
y que ahora mira
a través de mí,
lejana e imposible.

De Poemarius Interruptus, 2021