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Revista de Poesía y Arte ISSN 2735-7627, Año 6. Nº12, febrero 2026

Martes santo

Algún himno de los laudes del martes santo,
aprendido de San Ignacio,
y transformado en premonición dice:
“En el esplendor de tus santos,
¿cómo entraré yo, indigno de ti?
Aún si me atreviera a entrar en la sala del festín,
mis ropas me delatarían porque no llevo el traje nupcial;
los ángeles me atarían las manos y me expulsarían.
Señor, purifica mi alma manchada y sálvame,
oh tú, que amas a los hombres”

Con el traje nupcial profanado,
arrojado entre los cerdos,
exiliado para siempre del reino,
no conozco reposo.
Me empeñé en ofenderte
entre tus más tiernas flores y frutos.
Bajo la higuera me alimento del higo que aún no toca el suelo
y trepo por sus ramas, y no trabajo ni voy a la guerra,
y me empeño en deshonrarte,
a ver si de una vez por todas vienes
y me condenas.

De Contrafricciones , 2022