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Revista de Poesía y Arte ISSN 2735-7627, Año 6. Nº12, febrero 2026

Apología del sueño

Este colchón huele mal en verano. Y en invierno
Con la Electric Jacquard de segunda mano es peor
Huele a cientos de cuerpos recalentados y sudados
Después de gastar el día en las calles
Huele a miles de abrazos sexuales
A millones de claros y brillantes epitafios
Colchón que huele a miseria marginal
De siglo veinte de zona urbana
En Santiago de Chile y sus extremos
Pobreza de palomares y casas de tres por tres
Mediaguas con derecho a water-casetas
Huele a subsidio básico La Bandera
La Pintana Cerro Navia
Huele a La Victoria Pudahuel periferia
Huele a allegados a erradicados (los de orillas
Del Mapocho) a hospedaje nocturno de tránsito
Del Padre Hurtado Hogar de Cristo
Huele a hoteles baratos a casas de citas
Colchón que huele a familia toda
Noche común que elude la navaja del hielo
Sueño de vigilia permanente
Huele a hijas violadas a padres ebrios a resignación
Huele a sangre por eso
A golpes y a sangre de mujer (la que se opuso)
Huele a yerba y pastillas
Del grupo que terminaba sus jaranas en la cama
Después de veinticuatro horas
Este colchón huele a muerte y no me asusta
Es mío lo he comprado de ocasión
En la feria del Castillo Paradero Veintidós
Lo tengo lo conservo y lo uso
Porque el sueño es de todos
Y HUELE ADEMÁS A ESPERANZA.

De Feria Libre, 2020