Llegada la hora más imprevista
el pasado se cubrió de zarzamora
Y luego de un tiempo llegaron aves
atraídas por el dulzor de la fruta
Y aunque nosotros quisiéramos
evitar el contacto con las espinas
Sentimos hambre y comenzamos
a astillar nuestras manos
A teñir nuestras bocas y lenguas
Y así Poco a poco
Fuimos adaptando nuestra dieta
hasta que comenzamos a cultivar
la zarza con dedicación y paciencia
Restándole superficie al presente