Llevo el peso de un áspero recelo
cantan las musas fábulas mortales
navego hacia lo oscuro por canales
sangrantes, gélidos, confuso cielo
Crujir de cálamos, borrón en duelo
tristes hojas son mártires leales
pues todos los caminos son fatales
ciego final en esta lucha rielo
Dime alma mía si es amor de loco
mirarse siempre en este pozo luna
lleno de lluvia que invisible toco
Quita tú, sombra mía, toda hambruna
de los sesos cautivos como pocos
entre metros, sangrías y lagunas