Hay que salir a la intemperie
antes que el perro de su primera
bocanada de aire caliente
antes que a lo lejos
el gallo cante sus lamentaciones
cuando aún en el cielo
se funden día y noche
a parir el amanecer
Hay que salir y sentir en los pulmones
el frío de los muertos
a resbalar sobre la escarcha
Camino del establo
caer de hocico frente al caballo
que con su mirar puro
observa todo desde su altura
con su cabeza te recoge
y relincha nubes
el lucero ya desaparece
tras una sábana tendida azul claro
Sacudes tus pantalones
pones la montura
y antes de marcharte
ves que enredada
entre cercos y pastizales
va quedando la bruma penitente
que en su humedad susurra:
Más vale quedarse en casa
en los brazos de quién amasa el pan
que salir temprano a enfrentar
los gélidos puñales del destino
en estos verdores sureños.
Ella te espera
al calor de un bracero
abrigada con sus chales