Sobre las olas vigilo estelas
derramadas en archipiélagos
Hablo en clave pues así no sabrás
del amor que descendió un día
a alimentar al hijo que no existe
Pero la vida engendra la vida
y la inacción es azulina muerte
Tú aun puedes vivir en mi vientre
puedes perdurar bajo mi signo
y si no está encendida tu lumbre
me preñará el viento alisio de los montes
los soles del forjador de mañanas
En los riscos observo las olas
olas de ayer que traje conmigo
el peso de los vientos en tu espalda
tu frente con flores afiladas
flores del funeral de nuestras manos
Los deseos se hunden en la ribera
deshechos entre deshuesados barcos
pétreos páramos permean la sangre
permean por la sien percolada
¿Cómo vivir ahora en los páramos?
aquí no llega tu carga de miedo
Se contaminan las oscuras aguas
llueven peces en este silencio
y los peces se envenenan
y los venenos se envenenan
Yo aun te hablo de día y de noche
de la humedad de ciertos párpados
así tú serás testigo oculto
Tal vez opere la transmutación
me transfiera a tu vaso y a tu mano
a cosas que se puedan sopesar
¿cómo vivir ahora en los páramos?
aquí ya no habitas no nos mezclamos
Sobre las altas olas observo
la lenta caída de las ciénagas
veo la partida de la flota
de oscuros perdones a lo lejos
como tortugas negras bajo el sol
y presencio la ceguera infértil
la muerte provocada en los campos
Sobre las lápidas que deposito
voy vigilando el tiempo venidero
sin divisar tierra en el horizonte
sin divisar nuestros nombres fraguando
sobre negras lapidarias lápidas
dilapidándose la flor negra
La flor negra se come tu cerebro
lóbulos con pedazos de mi nombre
se come la caída de tus diques
Y las hojas secas de tu muerte
te traen por el viento fragmentado
no importa: la vida engendra la vida
Sanguijuelas y otras bestias ascienden
retroceden al verme penetrada
por ti envuelta sí porque en la noche puedes
sí porque de noche duerme tu miedo
De día vigilo tus estelas
derramadas en los archipiélagos
y espero la reunión de tus partes