Lucesombra
Llegará el día que ya no escucharé el armonioso trinar de pajarillos ni el ruido de las olas del mar, jugando a ser gaviotas. Se apagarán de golpe las estrellas y el sol no entibiará mis manos; dejaré de sentir en mi pecho el frenético galope de mi corcel persiguiendo a la luna, que se aleja. Dejaré de ser […]
Invitación simple
Ven… te invito a recorrer el día, soslayando la tarde sin retorno, transitando levemente entre las horas del crepúsculo naranja, que se esfuma. No estaremos, cuando llegue la mañana. No estaremos en el agua del estero; en el suave ondular de los trigales, en la brisa pasajera, que refresca. Ese huerto, que sembramos, será ajeno. Mudo […]
La mariposa
Caricias asfixiantes de una noche perpetua, la mariposa vuela a la luz de una estrella. La luna, al parecer, sueña con la marea, la mitad de mi otoño se fuga en la penumbra. El mar corre a la playa esquivando las olas; horizonte de peces celebran una orgía, las nubes van hilando sus blancos avatares; […]
Ulises
Nos fuimos, dejamos todo, nos fugamos; queríamos huir de la monotonía, de la vida. Nos hicimos a la mar en nuestros barcos. Felices, amando la libertad sin ataduras. En medio de la tormenta oímosos voces: Eran seres que naufragaban entre las olas. Hicimos lo imposible por salvarlos pero ellos no aceptaron nuestra ayuda. En la […]
Valdivia muerto de nuevo
A Bruno Serrano, nunca a Vidal ANOCHE TUVE UN SUEÑO LÚCIDO. Tan real era como el fantasma infatigable que recorre estas aldeas humeantes y de pocas luces, iluminadas hasta el estertor; es decir, tan real como tú, según predicaba una telenovela falsamente gitana y nacional, hace un par de años jamás mozos. Anoche tuve un sueño […]
Remembranzas de Lucía una noche de insomnio
A Golondrio, volando altibajo EL FUNERAL DEL CAUDILLO F.F sí fue un responso con todas las de la Ley y de los santos castrenses, civiles y nobiliarios. Ahí sí que no se movió ni una mosca, aunque ni los más cristianos obispos españoles pudieron evitar el barullo de los cráneos revolverse y revolotear, bajo el […]
Clandestinos
Uno Aprendimos a escribir en la corteza de los árboles; a leer los mensajes que penetraban hasta la espesura del bosque. Había que tener coraje para alimentar fogatas con esperanza. Aprendimos a sobrevivir cuando la libertad era un fuego encendido en cada esquina. Dos Había que desconfiar de aquellos que escuchaban con atención y luego […]