1
Frágiles barquillas eran nuestras ansias. El mar interno, tormenta Anguila desbordada Pez herido huyente Nube solazada de tanta agua. Allí o allá en el centro de la una mano Húmeda y salada Anclada por langostas Se alzan lágrimas de volcán herido. Aquí estoy creciéndome los ojos El corazón debajo de montañas.
2
Cuántas veces tus ojos volcánicos De párpados cerrados Sintieron al náufrago dolido Cuántas veces tu piel reseca por el sol recibió soles humanos.
3
SELKING una y otra vez has sido habitada por más del tiempo deseado Conoces más que todo De aislamientos y Aislados Copa de lágrimas y desamparos De lamentos y agonías.
4
Bañados, emergidos, Entre langostas mar y peces “Morro Juanango y Morro Verdugo” centinelas, faros ciegos tamices de vientos bajos Ruedas quietas que no quieren avanzar.
5
ROSEMBERG principio y fin cual desenfadada espina dolorosa Identidad tejida y entrefin Filigrana, estación de sol y nubes Sudor hecho langostas. Un ancla recorre el cuerpo ancla antigua ancla heredada de Robinson Crusoe.
6
Y arde el ojo El viento aviva la osadía de querer que el volcán abierto al cielo eleve el navío que lo atrapa. Ciega la lámpara que ilumina de pronto las colinas Su encierro de barrotes de agua estremecida hace arder el ojo que suspira brotan de él cual enjambres vivos. El rojo, el verde […]
7
La luna estoica guarece al picaflor de Juan Fernández. De las estrellas guarda su luz De las noches las sombras.
8
Voy tejiendo vientos sobre tu ausencia, cual espada herida. La luz un punto la noche conformando agonías pétreas Sueños donde naufragan islas. Naves de vientos ojos alados y uno al ser deshabitado, ingrávido con la roca celeste que se mece en uvas marinas.
9
Aquí estoy cual golondrina de gastadas alas atónito de espacios. Quiero, ansío, añoro, en este momento la sutil sonrisa de la nube.
10
Anclas volcánicas no desisten de su intento Muestran y entregan cada día sus contornos de mujer adormecida sus pendientes lúdicas insinúan que la luna allí duerme que es dueña de vientos y mareas. El cuerpo ha caído en sus arenas El regreso se aprisiona en sus cavernas.
13
Los cinceles del vientotallas de negra cunasu sílice encendidadejando en su laderaun paisaje lunar.No hay rieles ni andenessolo el viento lamidopor las lenguas del vientodejando desnudoslos pies de los cerros.Descubro angustiadovacilante en la nocheque han faltado ojosy me ha sobrado el olvido.
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He perdido los minutos, las horasherido de silenciohojeando las páginas celestesdescubriendo el enigma de tu engendro.Sus muecas verdes y burlonasacaparan mi miradasurgen de sus faldas amurtilladasrisas disfrazadas de peces, de conejos,de machos cabríos.Soy un ave, desplumado,tratando de vestirme con la bruma.
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Se pierde en la memoria el humanoEl recuerdo buscaen el cajón del olvidouna pequeña brisaun ventarrónun viento del Pacíficoque manifieste su presencia.El pez volador trae en su lomocomo escama rebeldeun monte nuevoal habitante del vientoy de las lluviasal sembrador de esfuerzotrayendo en su carcajada rojaun ave desnudaun ave de pazsu almasu canto vital.