3

Arden las catedrales, arde el frío. El helor superpuesto a pura llama es amago de arder de otra manera distinta a la de otrora, en la antítesis, en el juego entre el ojo y lo imposible, que resulta veraz en la plena oxidación de miles de partículas que la mente acota a fuego.  Arden las catedrales […]

7

Esta luz malnacida de tu cuerpo y también esa sombra de tu cuerpo biennacida. Mejor callar cuando las olas roncan y cuando queda tu brazo en una tabla y tu pie asomando a la garganta oscura. Nada digas, deja que tu lenguaje sea un pez.

5

La maresía, esa niebla del mar cuando sube la marea y cuando se retira, traza cuerpos. Olas con plumas lamen el malecón como pájaros que anidan en la sal y en la nieve del aire. Ella, el velo delante y detrás de los ojos: la maresía.

4

Naranja y lapislázuli los ojos que te miran. No importa sino ese brillo extraño que invade las calles.                              La mujer de su casa se asoma a la ventana, maldice el quehacer de los gorriones, recibe a cambio arpegios de una égloga, ahora que están mudos  esos lirios marchitos en el tálamo. NOS SECUESTRAN, nos dejan […]