A mi madre
Como el patio de mi casa intento florecer
Allí las plantas me platican sobre el viento
y la lluvia
Suelo mantener un soliloquio,
un réquiem en las tibias mañanas
de mis puertos.
Languidece la fiera en tanta quietud
Siento su gemido en mi interior
Un sonido estridente
ahogado como naufragio y hoguera.
Mi madre divaga con varios seres,
narra su controversia,
uno a uno, los sin nombres
llamados constantes que la eternizan
a dejar su huella de olor
su pasto inagotable en mi memoria.