Editorial Verano 2026
Empero los emperadores
Parecían olvidados, láminas deslavadas de antiguos libros de historia, hasta que una lluvia ácida los hizo emerger nuevamente como setas venenosas en un bosque oscuro. Sin embargo, el modus operandi es el mismo: pan y circo, los diferentes son los enemigos y la expansión el mantra sagrado. De las privadas bacanales de palacio a la pantalla grande y la cotidiana del reality show + social media, bailan y se ríen del mundo, crían emperadorcillos a su antojo y necesidad, cual más servil y payaso. Su meta es cubrir el horizonte con su charlatanería simple y el bombazo artero a quien no baile a su ritmo. Se impone la geopolítica del manotazo y el garrote: cooperación mutua, libre determinación, respeto a las fronteras, soberanía… ya parecen ser palabras para el bronce. Empero los emperadores no son eternos, la historia lo demuestra.
Paradoja o necesidad imperiosa, “en épocas de tormentas surge la poesía”, podríamos augurar y sin ser profetas de ninguna especie, constatando los hechos, hemos asistido a un sinnúmero de presentaciones de libros que dan cuenta, de una manera u otra, de lo que sucede en nuestro mundo actual desde el punto de vista de las subjetividades como de los acontecimientos que día a día estamos viviendo en una suerte de “presente eterno” que en cualquier momento se puede derrumbar, colapsar, estallar en mil pedazos sin posibilidad alguna de prever cuál será ese posible o imposible futuro que se nos viene o vendría encima.
Juan Pablo Leppe Guzmán, en su libro “Promesas de la incertidumbre” nos dice “Las baladas póstumas del presente / resuenan a partir de hoy”, Víctor Ortega Cabezas, en “El espacio de la muerte”, plantea: “Es un muerto más dice la historia, / sin embargo, es un grito que se pierde,” Lorenzo Peirano explica “Escribo ahora, a pesar de la visión que dicta / un ser de pupilas verticales” en su último libro “El fulgor de las blasfemias”, Rodrigo Verdugo en su obra “Herencia del insomne” nos propone: “Deja que la serpiente / con los ojos vendados / beba vino en tu ombligo”, “Escuchar / el sonido desgarrador del acero”, canta Dante Cajales Meneses en su “Jazz de los afectos”, “Ni cómicos ni trágicos / el devenir corre impropio / más allá de tu alcance” arguye Víctor Hugo Hayden en su libro “ Mal de poeta”, otro tanto agrega en “Elisión”: “Serénate, el dolor se alejará” Samuel Leal agrega “Todo fluye / torrente abajo / a la mar indiferente” en sus “Riberas”, y Mirka Arriagada Vladilo nos sentencia en su obra “Veintiún misterio y un secreto”: “Amanece una vez más / Me vuelve el alma al cuerpo”. Todos estos libros citados fueron publicados en 2025, lo que habla de una gran riqueza poética que vive nuestro país. Y estos solo son algunos, porque quedan fuera, “Esta parcela” de Guadalupe Santa Cruz, nueva edición en 2025, “Exhumada” de Marcelo Arce Garín, del mismo año, “Jesús Postmoderno” de Jesús Largo, que aparece al final de 2024, así como el libro “Andy Warhol y otros poemas” de Eugenio Dávalos Pomareda, presentado en 2025, pero con fecha de edición de diciembre de 2024. Libros estos todos que han llegado a nuestras manos.
Empero, los emperadores. Heliogábalo tal vez uno de los más nefastos, pero que Antonin Artaud lo refleja como la hipocresía del orden establecido, y Jaime Rivera Fuentes, artista visual avecindado en Barcelona, lo sustancia en toda su crueldad.
Los emperadores han vuelto, ¡VIVA LA POESÍA!