Desde tu isla
provienen los susurros.
“Nada te turbe,
nada te espante”,
cantabas siguiendo
a Santa Teresa de Jesús.
Giuni Russo, incontables lágrimas
de fuego, incontables lágrimas
de paz. Tu frente es acariciada
por las monjas.
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Desde tu isla
provienen los susurros.
“Nada te turbe,
nada te espante”,
cantabas siguiendo
a Santa Teresa de Jesús.
Giuni Russo, incontables lágrimas
de fuego, incontables lágrimas
de paz. Tu frente es acariciada
por las monjas.